La imposible asociación galáctica (con lo que me refiero a la leche, queridísimos consumidores de bits) con el lujo y el glamour se debe a su ausencia en metáforas brillantes. Claro como el agua, dorado como el champán, y ¿blanco como la leche? No me negaréis, además, que es harto ordinaria su forma de producción: de las ubres de un sucio y lerdo animal. Un anuncio de agua podrá mostrar cascadas, glaciares, icebergs y gotitas como diamantes corriendo sobre la piel tostada de una dama, pero un anuncio de leche sólo puede mostrar cencerros, hierba y a ganaderos desdentados.
Pero el lujo existe en la leche, y no sólo dentro de un baño. Cuentan algunos amigos más ricos que yo (sí, los hay) que, cuando hay dos lunas llenas en un sólo mes, una yurta aparece en las estepas del Cáucaso y unos cuantos elegidos pueden probar la leche de una burra salvaje del Cáucaso, domada para la ocasión, y sólo extraída cuando el primer rayo de sol golpea la frente de la bestia. Sin ser mancillada por el café ni por los cristales de azúcar, esta leche da a quien la toma vigor y calma, y su sabor permanece durante horas en la boca y durante toda la vida en el recuerdo. A quien la expende le da algunos miles de dólares, claro. Lo que no se suele mencionar para no disminuir en lo más mínimo el lujo y el glamour, ahora sí, galáctico.
3 Comments to El camino lechoso
January 22, 2011
Tumbado y con un vaso de Bling en la mano, sin duda
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January 22, 2011
January 22, 2011
[...] Posted by fisj on January 22, 2011 Vida Sana, lujo No cabe duda de que últimamente el lujo y el glamour transita por caminos que, puestos a pensarlo, no tiene nada de ell…, pero tampoco debe caberos la menor duda de que lo ha hecho así toda la vida. Dijo Hipócrates que [...]
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June 1, 2010
¿Y la Vía Láctea, amigo mío? ¿No tiene glamour la Vía Láctea sobre la cubierta del yate?